Historia de la Vida

sábado, 4 de diciembre de 2010

Ventajas e inconvenientes de la reproducción asexual (verticalista)Entre las ventajas biológicas que conlleva están su rapidez de división y su simplicidad, pues no tienen que producir células sexuales, ni tienen que gastar energía en las operaciones previas a la fecundación. De esta forma un individuo aislado puede dar lugar a un gran número de descendientes, por medios como la formación asexual de esporas, la fisión transversal, o la gemación; facilitándose la colonización rápida de nuevos territorios.
En cambio, presenta la gran desventaja de producir una descendencia sin variabilidad genética, clónica, al ser todos genotípicamente equivalentes a su parental y entre sí. La selección natural no puede "elegir" los individuos mejor adaptados (ya que todos lo están por igual) y estos individuos clónicos puede que no logren sobrevivir a un medio que cambie, pues no poseen la información genética necesaria para adaptarse a este cambio.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Hallan que la familia de las margaritas (las Asteraceae), que incluye los girasoles y los crisantemos. Y también a la lechuga, la achicoria y el alcaucil, entre otros, nació hace 50 millones de años en el Sur Argentino.


A 60 kilómetros de Bariloche, se originaron las flores más coloridas que hoy adornan balcones y jardines en casi todo el mundo, colonizaron rápidamente el planeta entero y se hicieron increíblemente diversas y coloridas.

En un artículo en Science sobre el descubrimiento, trataron de reconstruir el "árbol genealógico" de sus distintos integrantes disponibles en la actualidad para poder conocer cómo fue su evolución, y quizás también como acompañó nuestra propia evolución, del homínido al hombre.

Fabiola Czubaj Editada por Victor Murkies

sábado, 8 de mayo de 2010

sábado, 31 de octubre de 2009

Categoría:Prehistoria

De Wikipedia, la enciclopedia libre

La prehistoria (del griego προ = «antes de» e ιστορία = «historia») es la época histórica que transcurre entre la aparición del primer ser humano y la invención de la escritura o la aparición del estado; por tanto, sus límites están lejos de ser claros.

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Bonobos: la muestra viva del paraíso que los humanos perdimos

http://www.elciudadano.cl/2009/08/19/bonobos-la-muestra-viva-del-paraiso-que-los-humanos-perdimos/



Lástima que Wilhelm Reich no conoció a los bonobos, pues en estos simios habría tenido un potente campo de investigación para sus teorías que unían libertad, comunismo y sexualidad. Conocidos como los “monos hippies”, estos primates viven en comunidad, son nómades y practican el amor libre y el pacifismo. Adaptados a las selvas del Congo –en el corazón de África-, hoy se encuentran en peligro de extinción, pues son cazados por humanos que venden su “sabrosa carne” en algún exótico mercado de nuestra civilizada especie.
ESOS LOCOS BAJITOS
“Bailando como mono” se llama el tema de La Floripondio, banda chilena caracterizada por su estilo salvaje y pachanguero. Más que seguro que estos rockeros hacen referencia –aunque no lo sepan- a los bonobos.
Los bonobos nos ayudan a comprender cómo pudo haber sido la vida humana durante los miles de años previos a la revolución neolítica, en que mujeres y hombres vagaban en grupos de forrajeros o cazadores-recolectores -como los bosquimanos del kalahari que aún sobreviven en el suroeste africano. También nos llama a la reflexión las similitudes del modo de vida bonobo con algunos matriarcados (o sociedades matricéntricas) que existen actualmente en el mundo (ver etnia mosuo en China).
La sociobiología dominante nos tenía acostumbrados a comparar al humano con simios jerárquicos y agresivos –chimpancés y gorilas-, ignorando intencionalmente al mono más parecido a nosotros: el bonobo, mono gozador e igualitario.
SUERTE DE MANIFIESTO BONOBISTA
Que el chimpancé es territorio y el bonobo tan solo tiempo. El bonobo nunca es yo, es siempre ahora.
Bonobo es una forma de ser, el bailoteo sonrisón de la vida en circunstancia. Bonobo también es pan paniscus, el primate más cercano al ser humano según lo entiende la ciencia; esto es, genética y categoría. Si nos ceñimos a esto, pronunciaremos con soltura y brava voz que el bonobo, recientemente descubierto por el lente humano -ignorado, inimaginado-, comparte muchas más cosas en común con nosotros que el anterior candidato a la ascendencia, el chimpancé común, simplonamente pan troglodytes.
A saber: primeramente denominado Chimpancé Pigmeo, el bonobo es un simio juguetón, de largas piernas y orejas cortas, y que comparte el 99,8% del genoma humano. Si a esto le sumamos una relación social basada en el entendimiento a toda prueba, camaradería y carcajadas a granel, es que entonces el bonobo ya está aquí, rasga nuestras vestiduras, y nos invita a escondrijarnos, a olvidarnos a la deliciosa lejanía, al calor voluptuoso y carnavalesco del Zaire, allá donde en África sólo se sabe gozar.
La sociedad bonobo es, por supuesto, matriarcal. A diferencia del chimpancé, no conoce la verticalidad, ni la jerarquía, ni el desenvolvimiento a golpes. Vadea ríos e incluso canturrea, si le viene en gana. Niños y adultos se codean no ya por lo bajo, sino al descaro mismo y compartiendo constantemente alimentos y aventuras; las chiquillas en flor suspiran encantos, y aquellos jóvenes mozos las observan con ojos que no adivinan más que el enamorarse.
Todo nace y florece en África. La vida es dulce, y corre de la mano del primate que te abraza a medio camino de encontrar los frutos mágicos y beber del jugo que hace transpirar la tierra. Nunca supieron de la Guerra de los Chimpancés –siempre tan en busca de aquello que sólo consigue irritarles-; nunca supieron de los hombrecitos tímidos enviando maquinarias a robar energía allá donde habrá que asesinarlos para conseguirlo. La paz no es, por fin, aquella fúnebre y grisácea estación inmóvil entre dos guerras. La paz es un estado de conciencia, y el bonobo lo sabe. Y, como ha de ser, pues, se relame ente ella.
Así como se asemejan, así también son diferentes uno del otro. El chimpancé asustado berrea y se sacude en violencia si es que la casualidad amordazada se le aparece en sustento y comida –bien podría ser carroña-: “nadie se me acerque, han oído ya esto es mío, tú no querrás probar mi furia”. El bonobo, por el contrario, encuentra regalos bajo las piedras y entonces, henchido e ilimitadamente feliz, corre a buscar camarada a que se repartan juntos la dulzona picardía de los frutos prohibidos del paraíso africano. Se rumorea que es entonces cuando estos amiguetes revoltosos harán estallar la magia y será también entonces cuando sabremos su secreto:
SEXUALIDAD DESBORDANTE
Nada más sencillo. No es nuevo para nadie que el sexo es la actividad predilecta del ser humano. Embellece y nutre la carne, arranca suspiros allí por donde se practique, y además es saludable en cuanto las sonrisas que arranca desintegran y anulan cualquier vestigio de depresión urbana-productiva amparadora del cáncer del progreso.
Tanto el humano como el bonobo son los únicos mamíferos etiquetados ya con el celo permanente, y es entonces que, si bien los seres humanos intentamos a toda costa convencernos de que hay instancias y lugares determinados para el específico acto y entendemos la sexualidad como un capítulo sellado y estéril dentro del estándar del acto sexual coital y sus sucedáneos, el bonobo, que no entiende de matemáticas y que sinceramente tiene mejores cosas en qué pensar, se entrega al mandato incuestionable del deseo y la coquetería como reales y primarias relaciones sociales.
A toda hora, a cada circunstancia, es posible embobarse en el espectáculo amoroso que ejecuta el bonobo desde que el cuerpo vitorea caricias.
Lo hace todo: masturbación, penetración, contacto oral, orgía. Los machos intercambian alimentos sellando pactos de amistad mediante la frotación de sus genitales; las hembras se entrelazan entre el verdor del trópico estableciendo relaciones horizontales de hermandad y simpatía. Contrastando con el chimpancé, que irradia agresividad y abandona sus frustraciones sexuales en esporádicas uniones de verdadera dominación, el bonobo se abraza y vive en comunidades pacíficas donde no hay cabida al egoísmo ni a la guerra. Se aman, constantemente.
Y hay más. Sólo la hembra humana y la bonobo (recordemos que somos parientes entrañablemente cercanos) tienen la vagina adelante. Los demás mamíferos del reino animal (bonita etiqueta, ¿eh?), al tener las hembras la vagina situada al reverso, copulan como todos sabemos lo hacen los perros. Incluido el chimpancé.
El bonobo, en cambio, además de adoptar todas las posturas sexuales imaginables, lo hace cara a cara. Y, como diría Susan Bloch, estudiosa de un grupo de bonobos en cautiverio, cuando se aman así son “como practicantes de sexo tántrico, o como dos personas profundamente enamoradas”. Y como tales, se miran directamente a los ojos y se besan lánguida y acarameladamente.
Los bonobos son extremadamente agradables. Cuando no están acariciándose o compartiendo alimentos se dedican al ocio, a la contemplación y al juego. Poseen un lenguaje único y complejo que la ciencia humana ha categorizado como “capaz de reconocer más de 400 pictogramas”. Como no temen al agua, no delimitan territorios ni por supuesto deben matarse para conservarlos intactos. Son nómadas y aventureros. Así como los enfurruñados chimpancés protagonizaron desde 1930 una extraña guerra en la cual las diversas tribus se cazaban la una a la otra, los bonobos en ocasiones se reúnen por centenares con tribus repletas de desconocidos para aullarle a la luna y desdibujar las tensiones con espontáneas y dulces sesiones de amor colectivo.
El chimpancé es caníbal y brutal. El bonobo es vegetariano e irremediablemente pacífico.
A pesar de que los bonobos se menean en un ritmo sexual que supera diez veces la actividad ídem del chimpancé, y casi mil la del gorila, su reproducción es armoniosa, y por supuesto no se desbordan de los mapas. Es común que una hembra adulta dé a luz a una criatura cada cuatro años, aproximadamente; esto sin contar abstinencia, ni recato, ni interrupción coital, ni el empleo de maravillas tecnológicas como el suministro de drogas hormonales para controlar sus ciclos reproductivos o el tener que enfundarse incómodamente un armazón de látex en el miembro viril para intentar detener el incesante fluir de la vida. Simplemente se enroscan y se enredan, desterrando cualquier tentativa de agresión, y sustituyendo la competitividad por el esparcimiento y el compañerismo. Todo esto sin dejar de hacer el amor a cada sonrisa de la tarde.
Es probable que el ser humano se halle confundido. Tantos y tantos años intentando conquistar galaxias lejanas y apoderarse de aquellas baratijas diarias que de tanto encandilarle le han hecho creer son el Oro, debiendo hacerse cómplice de multitud de inescrupulosos y vergonzosos medios para lograr tan siniestros fines, le deben de haber nublado un poco el seso. Tan animal como el bonobo, parece haber olvidado aquellos nexos cálidos que reconocen la fertilidad como un circunstancia amiga y amparadora de la armoniosa distribución natural de la vida, donde cada pétalo, cada flor, y cada insecto que la poliniza y le hace gozar (pues esto también es hacer el amor) se interrelacionan y no hay cabida al desorden reproductivo, ni a la escasez, ni al aborto.
Parece haber desestimado y ninguneado una sabiduría ancestral que, puesto como les gusta oírlo, está en los genes, y sistemáticamente se ha ido hundiendo en una larga y tediosa pataleta chimpancesca que indudablemente le ha arrojado a pretender que la única y eficaz manera de controlar su natalidad es a través de la moralización y censura de la sexualidad latente, demonizando el encuentro afectivo condicionado por sus consecuencias venéreas, enfermas, y generadoras de vida no deseada, siendo que la “sociedad” bonobo demuestra como se quiera que la gestación y el brote, la conservación de la especie, está en el ejercicio sano y limpio de la sexualidad plena.
MANJAR EXÓTICO
Sea como fuera, el bonobo es rey. Y la vida le seguirá sonriendo y dándole el visto bueno a su estilo de vivirla, si es que la gula imaginaria del humano no acaba de exterminarle del carnaval del Congo.
Lamentablemente se le considera en peligro de extinción, puesto que se paga suculentas sumas por su carne, considerada un manjar para paladares exóticos. Esto último ha experimentado un incremento dramático durante la última guerra civil en el país, a causa de la presencia de milicianos fuertemente armados incluso en áreas remotas “protegidas” como el Parque Nacional de Salonga. Actualmente se estima que bailotean alrededor de 10.000 bonobos en estado salvaje -más unos cuantos miles más en cautiverio-, formando parte de una pauta mucho más general de extinción de los simios.
El bonobo, pacífico, coqueto, juguetón y enamorado, es un ejemplo para la humanidad.
Habrá que abrirse paso entre la foresta para contemplarlo en su gloria. Parece haber vencido una batalla que hoy muchos sueñan con empezar a pelearla. No chillará ni enseñará los dientes cuando nos descubra observarle boquiabiertos; es probable que nos invite a desintegrar el estrés y a seducir el encanto de la sonrisa femenina y machota. Hoy por hoy, humanos y chimpancés se desencajan los sesos buscando la manera de encontrar la maña para hacer cada vez armas más grandes y poderosas. Y el bonobo tiene el pene bastante más largo que el humano y que las pretensiones de sus pistolas y su guerra.
Extractos de “Bonobo Rey” (autor: Ludo)
Revista Absinthe, Nº5, diciembre 2007, Santiago de Chile.
Videos: Sexo Bonobo
La hembra es la “jefa”
BBC
El Ciudadano

jueves, 24 de septiembre de 2009

Una breve historia de la vida

De: Chris Colby: Introducción a la biología evolutiva http://the-geek.org/intro-biologia.html Versión y agregados de Victor MurkiesLa vida evolucionó en el mar. Permaneció ahí durante la mayor parte de la historia de la Tierra. Toda la vida en la Tierra, está basada en la misma bioquímica. Todas las formas de vida utilizan el mismo código genético almacenado en forma de largas cadenas de ácidos nucleicos de ADN y ARN. La gran variedad de formas de vida indica que hay diferencias en las secuencias. Un conjunto de información genética en particular 'ARN mitocondrial 16s' esta en el genoma de todos los seres vivos. La forma más útil de visualizar las diferencias en el mARN 16s entre los diferentes organismos es mostrarlos gráficamente en el “árbol filogenético molecular de la vida” o “árbol universal de la vida”. En este dibujo, la distancia entre dos especies cualesquiera, es proporcional a las diferencias entre su ARN mitocondrial. Las especies con secuencias prácticamente idénticas están presumiblemente relacionadas y son representadas en el gráfico unas cerca de las otras. Aquellas que están ampliamente separadas, son parientes más lejanos, y cuando se combina cierta cantidad de datos es posible inferir linajes – para estimar las relaciones entre especies y para determinar cuando una línea diverge a partir de otra. Cuando se emplea este método con nuestras familiares plantas y animales, estos trazos en el “árbol de la vida” son muy similares a los de los árboles evolutivos deducidos de la anatomía estructural. Pero la gran sorpresa llegó cuando se aplicó esta técnica al mundo microbiológico. En una publicación de 1977 compartida con su colega Ralph Wolff, Carl Woese mostró que un grupo de microbios previamente poco conocidos, llamados arqueobacterias, estaban en realidad mucho más emparentados con el género eucaria (plantas, animales, hongos y otros) que con el resto de las bacterias auténticas. Trazando su posición en el árbol de la vida, ocupan un espacio muy grande, distinto de aquel que ocupan tanto las eucarias como las bacterias. Basándose en estos descubrimientos, Carl Woese propuso en 1990 la división, aceptada hoy en día, de las formas de vida en un trabajo titulado “Hacia un sistema natural de organismos: Propuesta de los dominios Archaea, Bacteria y Eucaria”. A pesar de su nombre, el dominio archaea no es más antiguo que el de la bacteria. Aunque se trata de un linaje ancestral, en el que muchos de sus miembros evitan el oxígeno (son anaeróbicos) y buscan las altas temperaturas (son termófilos). El árbol de la vida que desarrollaron Woese y sus colaboradores merece un estudio cuidadoso por parte de los biólogos, ya que nos cuenta un par de cosas sorprendentes. La amplitud en la separación entre las diversas especies microbiológicas, que es aproximadamente proporcional al paso del tiempo, nos muestra el tremendo alcance del cambio evolutivo que ha tenido lugar dentro del mundo microbiológico. En contra de las ideas de la biología convencional, la vida en la Tierra no permanece inactiva durante los 3.000 millones de años que precedieron al boom evolutivo que supuso la “explosión Cámbrica”, hace 600 millones de años. La gran diversidad fisiológica que asociamos a las plantas y los animales representan apenas un pequeño cambio si lo medimos en función a estas secuencias de ARN. De hecho, los tres reinos de plantas, animales y hongos están confinados en unas pocas ramitas circundantes del gran árbol de la vida microbiológica. Una mirada al nuevo árbol de la vida debería evitar que catalogásemos de primitivas a cualquiera de estos microbios. Todas las especies vivas hoy en día han seguido una larga trayectoria evolutiva a partir de esos primigenios ancestros comunes. A pesar de que el árbol de la vida puede aportar nuevas y ricas percepciones acerca de la evolución, es importante recordar que solo nos muestra las relaciones genéticas entre especies existentes hoy en día. No hay especies extinguidas en este árbol de la vida, ya que no podemos extraer cadenas de mARN 16s de los fósiles. Por ello, a pesar de las semejanzas en la presentación, este no es un árbol evolutivo a la manera tradicional en el que se muestra nuestra descendencia partiendo de especies anteriores. Gracias a este árbol podemos aprender quienes son nuestros parientes, pero no necesariamente como hemos llegado al punto en que nos encontramos en la actualidad. Este árbol es pues, complementario al tradicional, en el que se muestran los linajes evolutivos que se derivan de los fósiles. El trabajo de pionero efectuado por Woese y sus colaboradores, está recibiendo información adicional partiendo de otras formas con las que comparar los genomas de especies diferentes. La revolución en la tecnología genómica permite ahora secuenciar y comparar otras secciones, tanto de ADN como de ARN. Cada una de estas técnicas está produciendo su propio árbol de la vida, generalmente muy parecido al basado en el mARN 16s, pero no idéntico. De hecho, hemos alcanzado un nivel que nos permite comparar genomas completos. La primera molécula replicadora fue probablemente ARN. Este proceso de autorreplicación es el paso crucial en la formación de la vida.El ancestro común de toda la vida utilizó probablemente ARN como material genético. Este ancestro dio lugar a los tres linajes principales de la vida. Éstos son: Procariontes (bacterias "ordinarias": microorganismos unicelulares que presentan un tamaño de algunos micrómetros de largo (entre 0,5 y 5 μm, por lo general) y diversas formas incluyendo esferas, barras y hélices. Las bacterias son los organismos más abundantes del planeta. Son ubicuas, encontrándose en todo hábitat de la tierra, creciendo en el suelo, en manantiales calientes y ácidos, en desechos radioactivos,[1] en las profundidades del mar y de la corteza terrestre. Algunas bacterias pueden incluso sobrevivir en las condiciones extremas del espacio exterior. Son procariotas y, por lo tanto, no tienen núcleo ni orgánulos internos. Generalmente poseen una pared celular compuesta de peptidoglicano. Muchas bacterias disponen de flagelos o de otros sistemas de desplazamiento y son móviles. Del estudio de las bacterias se encarga la bacteriología, una rama de la microbiología. )Arqueobacterias (bacterias termófilas, metanógenas y halófilas) y eubacterias.Para Woese, la importancia principal de las arqueobacterias seguirá siendo la armonía que aportan a nuestra comprensión de la vida: “Antes, uno tenía procariotas aquí y eucariotas allá, y la relación era un muro. Con los Archaea, la relación es un puente que podemos cruzar”. Las archaea (o arqueas) son microorganismos unicelulares, al igual que las eubacterias, las archaea carecen de núcleo y son por tanto procariontes. Sin embargo, la estructura cromosómica representa un enigma evolutivo mucho más profundo que la presencia o la ausencia de una membrana nuclear, las diferencias a nivel molecular entre arqueas y bacterias son tan fundamentales que se las clasifica en grupos distintos. De hecho, estas diferencias son mayores de las que hay, por ejemplo, entre una planta y un animal. Actualmente se considera que las archaea están filogenéticamente más próximas a los eucariontes que a las bacterias.Las archaea fueron descubiertas originariamente en ambientes extremos, pero desde entonces se las ha hallado en todo tipo de hábitat y podrían contribuir hasta el 20% de la biomasa.[1] Son particularmente comunes en los océanos y pueden ser uno de los más abundantes grupos de organismos en el planeta.[2] Algunas especies son hipertermófilas y pueden sobrevivir y prosperar a temperaturas ligeramente superiores a los 100°C y se las encuentra en géiseres, fuentes hidrotermales y pozos de petróleo.[3] Otras extremófilas se encuentran en agua hiper-salina, ácida o alcalina. Sin embargo, otras son mesófilas o psicrófilas y prosperan en ambientes tales como marismas, aguas residuales, agua de mar y el suelo. A las metanógenas se las puede encontrar en el tracto digestivo de animales tales como rumiantes, termitas y seres humanos. No se conocen patógenos para los seres humanos,[4] [5] aunque se ha propuesto alguna relación entre los metanógenos y los trastornos periodentales humanos.[6Los eucariontes y las arqueobacterias son los dos más emparentados de los tres pues el ancestro común basado en el ARN; dio lugar a dos linajes que formaron independientemente un genoma de ADN.Eucariontes (organismos formados por células eucariotas, células que tienen su material hereditario fundamental (su información genética) encerrado dentro de una doble membrana, la envoltura nuclear) que incluyen a los protistas (organismos unicelulares como las amebas y unas pocas formas multicelulares como el kelp), los hongos (incluyendo a las setas y las levaduras), las plantas y los animales.Purificación López-García y David Moreira en 1998 postularon esta teoría que tiene las mismas bases que la anterior (en cuanto a la transferencia de H2) pero comprende otros microorganismos. Las primeras células tuvieron que ser anaeróbicas, porque no había oxígeno en la atmósfera (la fotosíntesis evolucionó hace unos 3.400 millones de años).Y hay rocas de hace 3.500 millones de años que contienen fósiles de procariontes (bacterias "ordinarias"), evidencia de comunidades bacterianas organizadas. Las bacterias son la única forma de vida encontrada en rocas muy antiguas.Los autores López-García y David Moreira en 1998 publican que los eucariotas, de los cuales provenimos los animales y las plantas, emergieron a partir de un evento de simbiosis sintrófica hace unos 2000 millones de años que involucró a una arquea metanogénica y a una proteobacteria en un ambiente anaerobio y moderadamente termofílico. La primera habría provisto el genoma básico y el metabolismo de ácidos nucleicos, y la segunda, la mayoría de las capacidades metabólicas. Además presumen que el retículo endoplásmico eucariótico y la membrana nuclear surgieron, en parte, de las membranas arqueales o de sus componentes, mientras que la membrana plasmática apareció a partir de la membrana bacterial.Mas nuevos hay organismos unicelulares como las amebas y unas pocas formas multicelulares como el kelp (del que actualmente se alimentan las ballenas), aparecen hace unos 1.500 millones de años, y formas parecidas a los hongos aparecen hace unos 900 millones de años.Los animales comenzaron a aparecer antes del Cámbrico, hace unos 600 millones de años. La 'explosión' del Cámbrico (570-505) puede haber sido resultado de que las superiores concentraciones de oxígeno permitieran la evolución de metabolismos superiores. O puede haberse debido a la aparición de mares de poca profundidad en esa época, proporcionando una variedad de nichos nuevos. En cualquier caso, la irradiación produjo una amplia variedad de animales, aunque no eran las formas modernas que vemos hoy. Los vertebrados aparecen hace 540 millones de años, cuando los animales multicelulares empezaron a formar por primera vez las conchas y otras partes duras del cuerpo. (Hubo un incremento explosivo en el numero de nuevos miARNs agregados al genoma de los vertebrados que ocurrió antes de la divergencia entre los peces vivos sin mandíbula como las lampreas y los peces con mandíbula como los tiburones y los miRNAs en células animales regulan la expresión génica. Por ejemplo, los miRNAs permiten un paso más rápido a través de las diferentes fases del desarrollo, esto no tiene paralelo en la historia evolutiva. Algunos recuentos de miRNAs en humanos identificaba hasta 800, lo que implicaría que los miRNAs podrían representar como mínimo 3% de todos los genes humanos.) http://espaciociencia.com/el-origen-evolutivo-de-los-vertebrados/ Después de 40 millones de años en este proceso, los vertebrados con y sin mandíbulas se dividieron en ramas diferentes. Nuestro propio filum (que compartimos con los otros mamíferos, reptiles, aves, anfibios y peces) estaba representado por una cosa pequeña con forma de astilla llamada Pikaiaque que tiene unos 535 millones de años de antigüedad. Las plantas todavía no estaban presentes. Las bacterias y las algas eran la base de la cadena alimenticia. Tras el Cámbrico, el número de familias marinas descendió a poco menos de 200.Luego siguió la explosión del Ordovícico (505-438). Esta 'explosión', mayor que la del Cámbrico (570-505), introdujo numerosas familias de la fauna del Paleozoico (570-245)(incluyendo a los crinoideos, los braquiópodos articulados, los cefalópodos y los corales). La fauna del Cámbrico (570-505) (trilobites, braquiópodos inarticulados, etc.) declinó lentamente durante esta época. Al final del Ordovícico (505-438), la mayor parte de la fauna del Cámbrico había dado paso a la fauna del Paleozoico (570-245), y el número de familias marinas era poco mayor que 400. Permaneció a esos niveles hasta el final del periodo Pérmico (286-245).Las plantas, que evolucionaron a partir de las antiguas algas verdes y los hongos (en simbiosis) invadieron la tierra hace unos 400 millones de años. Ambos grupos utilizan la clorofila a y b como pigmentos fotosintéticos. Las primeras plantas eran parecidas al musgo, los musgos todavía carecen de tejido vascular verdadero para transportar fluidos y nutrientes y éstos deben distribuirse por la planta por difusión y requieren de ambientes húmedos para sobrevivir. Más tarde, desarrollos evolutivos como una cutícula cérea permitieron a algunas plantas explorar ambientes más interiores. Al mismo tiempo, o poco después, los artrópodos siguieron a las plantas hacia la tierra. Los primeros animales terrestres conocidos son los miriápodos —ciempiés y milpiés.Los vertebrados se adentraron en tierra en el periodo Devónico (408-360),hace unos 380 millones de años. Los anfibios dieron lugar a los reptiles. Los reptiles habían desarrollado escamas para disminuir la pérdida de agua y un huevo con cascarón para poder empollar crías sobre la tierra.La extinción del Pérmico (286-245) fue la mayor extinción de la historia. Se estima que el 96% de todas las especies (50% de todas las familias) llegaron a su fin. Siguiendo a este evento, la fauna moderna, que se había estado expandiendo desde el Ordovícico(505-438), tomó el control.La fauna moderna incluye a los peces, bivalvos, gasterópodos y cangrejos. Éstos apenas quedaron afectados por la extinción del Pérmico. La fauna Moderna aumentó subsecuentemente hasta las más de 600 familias marinas actuales.Los anfibios y reptiles tienen una postura acostada y caminan con un patrón de ondulaciones porque sus patas son modificaciones de aletas. Los dinosaurios evolucionaron a partir de los reptiles (sus parientes vivos más cercanos son los cocodrilos). Su forma de andar es una modificación del movimiento de natación de los peces. Los dinosaurios desarrollaron una postura erecta similar a la postura erecta que los mamíferos desarrollaron independientemente. Esto les permitía una locomoción continuada. Además, los dinosaurios evolucionaron para ser de sangre caliente. Las aves evolucionaron a partir de dinosaurios saurisquios. Cladísticamente, las aves son dinosaurios.Las angiospermas: las frutas y las flores—son más de las tres cuartas partes de las plantas.Los insectos evolucionaron a partir de artrópodos segmentados (gusanos) primitivos. Las partes de la boca de los insectos son patas modificadas. Los insectos están estrechamente emparentados con los anélidos. Los insectos dominan la fauna del mundo. Más de la mitad de todas las especies registradas son insectos. Un tercio de este número son escarabajosSegún Leopold Eckhart, de la Universidad de Vienna, Austria, el ancestro común de las aves, reptiles y mamíferos, que habría aparecido al menos hace unos 300 millones de años, tenía genes para la creación de queratina, y el pelo está hecho de proteínas de queratina, pero no sólo el pelo, sino también las uñas, plumas, cuernos, garras y pezuñas. Los primeros mamíferos aparecieron sobre la tierra hace unos 210 millones de años, nuestro género Homo, hace unos 4 millones, y nosotros como especie Homo sapiens, hace unos 200 mil años. Siempre tuvimos pelo, El final del Cretácico, hace unos 65 millones de años, está marcado por una extinción en masa menor. Esta extinción marcó el fallecimiento de todos los linajes de dinosaurios, excepto el de las aves. Hasta este punto, los mamíferos habían estado confinados a nichos nocturnos insectívoros. Una vez que los dinosaurios estuvieron fuera de escena, se diversificaron. Los mamíferos evolucionaron a partir de reptiles terápsidos. La Tierra ha estado en un estado de flujo durante 4.000 millones de años. A lo largo del tiempo, la abundancia de linajes distintos varía abruptamente. Evolucionan nuevos linajes y radian por la faz del planeta, Los organismos modifican su ambiente. Y la modificación ambiental puede ser el impulso de más cambio evolutivo. En términos generales, la diversidad ha aumentado desde el comienzo de la vida. Sin embargo, el aumento se interrumpe numerosas veces por las extinciones en masa. Parece que la diversidad alcanzó un récord de todos los tiempos justo antes de la aparición de los humanos. Al aumentar la población humana, la diversidad biológica ha disminuído a un ritmo constante. Probablemente la correlación sea causal.

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